El proyecto

A través del proyecto “Miradas que hablan”, queremos realizar una acción social a través de la expresión artística. Nuestro objetivo principal es dar voz a los niños en situación de calle; hacer que se escuchen sus opiniones, sus historias, sus sueños; conseguir que el público se enfrente a historias reales, directas, materializadas a través de testimonios y de ilustraciones que relacionen frontalmente al espectador y a los niños, pero manteniendo el anonimato de los últimos.

¿Por qué lo hacemos?

La precaria situación de muchos niños y adolescentes en situación de calle, en Senegal, es bastante conocida: a nivel internacional no es difícil leer noticias en los periódicos o firmar campañas de lucha contra la explotación infantil; y a nivel nacional, en Senegal, sólo necesitamos bajar a la calle para encontrarnos con uno o varios niños pidiendo algo de comida o dinero.
Sabemos que estos niños son explotados y obligados a mendigar por las calles para aportar dinero y comida.
Conocemos, a través de los muchos escándalos públicos que salen a la luz, las condiciones de vida bajo las que viven, que no tienen acceso a servicios sanitarios, a un espacio seguro donde dormir, a una alimentación decente o a educación reglada.
Tenemos mucha información sobre la violencia recurrente que sufren, que desde edades tan tempranas como 3 y 4 años estos niños quedan completamente desprotegidos y en riesgo de ser víctimas de abusos físicos y sexuales.
Somos conscientes de todo esto, en realidad somos tan conscientes que se nos está olvidando. Normalizamos que vayan descalzos en pleno invierno, ignoramos al que cruza la carretera solo a las 2 de la mañana, nos alejamos de los grupos que se nos acercan, o nos libramos de ellos dándoles 100 FCFA. Pero, ¿y luego qué?
No queremos seguir pensando en ellos como infancias perdidas y no podemos esperar a que se tomen acciones políticas para entender que alrededor de 50.000 niños, que siguen siendo niños, están, aquí y ahora, malviviendo en estas circunstancias.
Con esta exposición de miradas y relatos queremos mostrar el rostro de estos niños, conseguir que la gente vuelva a humanizarlos, a entender que ellos también deben disfrutar de los derechos universales de la infancia, y que estos niños también tienen derecho a ser escuchados.